jueves, 20 de enero de 2011

Anecdotario Aeronáutico - 45. UN VUELO CHARTER MUY ESPECIAL

Gral. Div. Aér.(SR) Raúl E. Calvet T. (*)

  El 17 de Julio de 1979,  Anastacio Somoza Debayle renunció a la presidencia de Nicaragua ante la grave situación de guerra civil con los rebeldes sandinistas, que habían tomado ya gran parte del país  y estaban en las puertas de Managua, la capital. Huyó del país exiliándose en los Estados Unidos, donde permaneció por menos de un mes. Viajó luego a Ciudad de Guatemala. Somoza era amigo personal del Presidente paraguayo, y de hecho, el primero pidió asilo político a Stroessner. El asilo fue concedido y el día 17 de Agosto, el Cónsul Honorario de Guatemala en Paraguay, Remigio Bazán Farías, contrató un Boeing 707-321B(1) de LAP para un vuelo charter a Guatemala. El jet debía volar hasta Ciudad de Guatemala para buscar a Somoza y su pequeña delegación y traerlos a Paraguay. Se pagó la suma de US$ 100.000 en concepto de alquiler del 707.

   Estuve al mando de la tripulación de la aeronave seleccionada para el vuelo,  teniendo  como copiloto al Director de Operaciones de LAP, el Tcnel. Soto, Juan Pires como ingeniero de vuelo, además las azafatas Susy Beczko, Irmi Foerster y Verónica Troche, y los comisarios de a bordo Julio Cáceres y Néstor Arrúa. Despegamos de Asunción sin pasajeros y en vuelo directo llegamos a Ciudad de Guatemala luego de ocho horas, aterrizando en el Aeropuerto Internacional “La Aurora” a las 13:00 horas.  Nadie nos esperaba; un Jeep militar nos condujo hasta la plataforma de estacionamiento, un poco retirado de la terminal de pasajeros. Una vez allí, debimos esperar unas dos horas hasta que varios automóviles aparecieron con los pasajeros especiales: El ex-Presidente Somoza, su esposa, uno de sus hijos, varios ex-altos funcionarios del gobierno nicaragüense y miembros de su servicio personal, que incluía un mozo y un médico, totalizando unas 23 personas.  Cuando la delegación llegó, yo me encontraba con el Tcnel. Soto en la cabina de mando repasando procedimientos y planeando el viaje de retorno. Minutos después, Somoza me hizo llamar; Pasé a la cabina  de pasajeros y ni bien apenas me presenté al ex-presidente, éste me increpó duramente:

-...”Sr. Comandante, yo estoy acostumbrado a que el piloto me reciba en la puerta de la aeronave”...,

a lo que cortésmente le contesté:

-...”Mire, Ud. me va a disculpar, pero en nuestra empresa, no es costumbre que el comandante reciba a los pasajeros. Me encontraba en la cabina preparando el vuelo”...;

No esperando la respuesta que había recibido, me contestó:

-...”Está bien. Sólo le llamaba para hacérselo saber”...

  Por un pequeño error de cálculo, nuestra aeronave recibió más combustible de lo que necesitaba, por lo que el despegue se hizo sumamente difícil; En la carrera, habíamos pasado V1, V2 y la pista se estaba terminando; Ya no había posibilidad de abortar el despegue, por lo que seguimos con el procedimiento; Creo que el tren de aterrizaje se despegó del suelo centímetros antes del final de la pista. Levantamos vuelo muy lentamente, pero en contados segundos, divisamos un grave obstáculo frente nuestro: un cerro con una antena de radio; Iba a ser imposible volar sobre la misma por el pesado régimen de ascenso que teníamos, por lo que la única opción fue esquivarla, levantando el ala derecha en una casi brusca maniobra.

  Durante el vuelo de regreso, sobrevolamos territorio peruano. Por la premura del tiempo, LAP no había solicitado los permisos correspondientes para este tipo de vuelos especiales y cuando el jet de la empresa ingresó al espacio aéreo peruano, se nos ordenó  aterrizar en Iquitos, caso contrario  seríamos derribados.  Enseguida, el Tcnel. Soto me preguntó sobre lo que haríamos. Le dije que no se preocupara, que yo conocía bien el Perú y que iba a ser muy difícil aterrizar en aquel lugar, y si lo hacíamos, nos quedaríamos varados por varios días hasta que las autoridades de Lima se enteraran. Le ordené a Soto que diga que el mensaje no se escuchaba bien y que cambiarían de frecuencia. Así se hizo y luego optamos por silenciar todos nuestros sistemas de radio. Le comenté a Soto que conocía perfectamente todas las bases aéreas peruanas y que por el lugar donde estábamos, sería imposible que nos interceptaran antes de abandonar el territorio peruano. Casi inmediatamente, cambiamos de rumbo e ingresamos a espacio aéreo brasileño  continuando el vuelo sin inconvenientes hasta Asunción. Ninguno de los pasajeros se enteró jamás de los mencionados pormenores. Luego de ocho horas de vuelo, llegamos a destino, alrededor de las 20:15 horas del día 19 de Agosto.

  Al día siguiente de nuestra llegada, teníamos un vuelo a Miami vía Lima, y temiendo que las autoridades peruanas retengan el avión en represalia, le dije a Soto que inmediatamente prepare dicho vuelo sin la escala en Perú. Fue así que se iniciaron los vuelos directos a Miami. De hecho, los peruanos nunca tomaron represalias y cuando años después me encontré con un ex-camarada de la Fuerza Aérea del Perú, preguntándole sobre el asunto, me comentó sorprendido que nunca habían tenido conocimiento de dicho vuelo.

 El tiempo pasó y eventualmente me reuní con un alto funcionario de la Embajada Americana en Asunción y hablamos de aquel vuelo:

...”Lo felicito por su vuelo, General”...

a lo que sorprendido contesté:

...”¿Porqué las felicitaciones?...

...”Mire, su vuelo no pudo ser detectado ni por la CIA ni por la KGB soviética. Imagínese si la KGB hubiese sabido que sobrevolaban  espacio aéreo peruano, iba a pasar el dato a los consejeros rusos en aquel país y Uds. no contaban el cuento”...

 (*) Ex-Gerente General de LAP y Comandante de Aeronave.
Anécdota publicada en el libro “La Historia de Líneas Aéreas Paraguayas” del autor.


Tipo de avión mencionado (#)
(1)

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