martes, 8 de febrero de 2011

Aeropuertos dan una imagen deprimente a los que llegan al Paraguay

Hay una gran contradicción entre los esfuerzos que realiza la Senatur para promocionar al Paraguay como destino turístico y la pésima gestión de la Dinac, que recibe a los turistas en aeropuertos en ruinas, sin aire acondicionado y con muebles deteriorados, creando una pésima primera impresión del país al que se les invita a visitar. Lo grave es que no es por falta de recursos, sino por inutilidad ejecutiva. Urge situar a nuestras terminales aéreas en un nivel similar al de las demás que operan en Latinoamérica.

Si la primera impresión es la que determina la idea que uno se forma de un lugar, quienes llegan al Paraguay por vía aérea se quedan con una pésima imagen del país.

Tras haber conocido terminales aéreas confortables y modernas en las diversas escalas realizadas previamente en otras naciones, los turistas y viajeros que arriban al Paraguay por el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi se encuentran con un edificio aeroportuario en estado deplorable, sin servicios de refrigeración de aire para paliar las elevadas temperaturas del verano, con muebles escasos y deteriorados, que poco contribuyen a la imagen del país hospitalario y atractivo que promociona con tanto entusiasmo la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur).

Una serie de reportajes investigativos dados a conocer esta semana por Última Hora y Telefuturo mostraron en detalle los resultados de la pésima gestión de la Di- rección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), que mantiene a la principal terminal aérea internacional en una situación tan lamentable, y lo más grave es que no ha sido por falta de recursos, ya que hasta agosto del 2010 la anterior administración solo ejecutó el 5% de los 5.605 millones de guaraníes presupuestados para aseo y mantenimiento, mientras que no ejecutó absolutamente nada de los 6.590 millo- nes con que contaba para inversiones físicas. La actual administración tampoco ha demostrado grandes avances, y la mayoría de las licitaciones para renovar equipos se encuentran atrasadas en su ejecución.

La segunda terminal aérea, el Aeropuerto Guaraní, ubicado en la ciudad de Minga Guazú, Alto Paraná, también presenta un estado de abandono y desolación, y es más utilizado para descargar contenedores de mercaderías procedentes de países asiáticos que para recibir pasajeros. Y ni hablar de los aeropuertos internos de localidades del interior, que en muchos casos -como el de San Pedro o el de Caazapá-, a poco de inaugurarse, han sido objeto de robos y saqueos, y se han convertido en ruinas antes de ser utilizados.

La mayoría de los expertos señalan que el Paraguay, por su privilegiada ubicación estratégica en el corazón de América del Sur, podría convertirse en un dinámico centro de conexiones aéreas y en un lugar de eventos y convenciones internacio- nales, pero es imposible proyectarlo de ese modo con aeropuertos que espantan a turistas y visitantes antes que ayudar a atraerlos.

Recientemente el Poder Ejecutivo presentó al Congreso un proyecto de concesión de los aeropuertos de Asunción, Ciudad del Este y Mariscal Estigarribia al sector privado. Quizás sea el momento de hacer un análisis a fondo de la grave situación que se arrastra desde hace años, sin posturas populistas ni intereses creados, y debatir con racionalidad cuál debe ser el camino más conveniente para situar al Paraguay en el campo de la modernidad aeroportuaria.

Pero, al margen de lo que se decida finalmente acerca de esta propuesta, el Go- bierno no puede eludir su responsabilidad en garantizar una mejor gestión en el manejo de los aeropuertos, pues los recursos existen; solo hacen falta directivos y funcionarios más eficientes para mantenerlos, repararlos y hacerlos funcionar co- mo corresponde.

Fuente: www.ultimahora.com

Compartir

No hay comentarios:

Publicar un comentario