sábado, 21 de enero de 2012

Anecdotario Aeronáutico - 55. LA PRIMERA AVIADORA PARAGUAYA: P.A.C. BERTA SERVIÁN

Lic. Antonio Luis Sapienza Fracchia (*)
Doña Berta Servián de Flores

No sólo fue la primera mujer en brevetarse como aviadora en Paraguay sino también estuvo entre los primeros trece pilotos aviadores civiles que se graduaron como tales a fines de los años 30. Nació el 18 de Octubre de 1914 en una pequeña compañía del interior del país denominada Isla Sacá. Tuvo nada menos que 10 hermanos. Realizó sus primeros estudios en la ciudad de Coronel Bogado y a los 10 años de edad se trasladó con sus padres a Asunción, donde continuó estudiando. Su pasión por la aviación nació muy tempranamente, cuando aún viviendo en Cnel. Bogado aterrizó un avión cerca del pueblo y la joven Berta tuvo su primer y emotivo contacto con el aparato.

A partir de aquel momento, la aviación fue su idea fija, pero encontró una tensa resistencia en su familia. Su vocación, sin embargo fue creciendo cada vez más fuerte y además tenía un hermano que era piloto aviador militar. Y fue justamente ese hermano quien le diera el “bautismo de vuelo” a Berta el 13 de Junio de 1938 en un biplano Consolidated Fleet (1), cuando ella tenía 24 años de edad. Siempre recordaba que había sentido una emoción tan grande al surcar el espacio aéreo que al aterrizar decidió con toda firmeza hacerse piloto civil.

Unos años antes de este episodio, Berta había motivado a su hermano Víctor Rafael a inscribirse en la Escuela de Aviación Militar, y así lo hizo. Cuando se graduó como piloto aviador militar, Berta asistió al acto de entrega de los brevets en la Base Aérea de Ñu-Guazú. A dicho acto fue invitado el General José Félix Estigarribia, quien había sido Comandante del Ejército durante la Guerra del Chaco, y era él quien entregaba los distintivos a los nuevos pilotos. Cuando le tocó el turno al hermano de Berta, el Gral. Estigarribia, en conocimiento que la vocación aeronáutica de Víctor Servián había sido estimulada por su hermana, y para sorpresa de ella, el General prendió el brevet en el vestido de Berta y no en el uniforme de Víctor, diciéndole:

...Usted se merece este brevet, pues ha dado a nuestro país un excelente aviador militar”...;

Berta, muy emocionada, le preguntó si alguna vez ella podría ser piloto, a lo que el general le contestó inmediatamente:

...”Por supuesto, mañana mismo inscríbase en la Escuela de Aviación Civil”...

Así Berta inició sus estudios de aviación, siendo la primera mujer en Paraguay en hacerlo. Sus instructores, los Capitanes PAM Luis Escario y Abdón Álvarez Albert no escatimaron esfuerzos para convertirla en una excelente aviadora. Aprendió a volar en los Caudrón C.272 Luciole (2) del Aeroclub del Paraguay y tras once horas y catorce minutos de vuelo en doble comando, con ciento noventa y cinco aterrizajes, el 10 de Febrero de 1939, realizó su primer vuelo solo.

Solía comentar que...

...”todos mis compañeros e instructores sabían que aquel día volaría sola por primera vez, menos yo”...;

Ese día, Berta realizó varios vuelos con su instructor y después de uno de los aterrizajes, el instructor se bajó del avión ordenándole a Berta que continúe sola.

...”Sentí mucho miedo al principio, pero logré dominarlo. Llevé el Luciole hasta la cabecera de la pista y despegué. Hice una vuelta grande en el aire y luego aterricé; Apenas paré el motor, mis compañeros se abalanzaron con un ramo de flores para felicitarme”... recordaba siempre Berta.

A partir de entonces, fue acumulando horas de vuelo y realizando diversas maniobras en vuelo como virajes de 180 grados, rizos, aterrizajes de precisión, toneles, etc. Una vez que la aviadora estaba lista, empezó a realizar una serie de vuelos hacia localidades del interior del país para familiarizarse en la navegación aérea. El Aeroclub del Paraguay había establecido un servicio aéreo de pasajeros, correspondencia y pequeñas cargas entre Asunción y las principales ciudades del interior, utilizando tantos los Luciole como los Caudrón Pelican (3) y deseaba contar con todos los pilotos civiles disponibles. Así el 10 de Abril de 1939, Berta decoló con un Luciole, llevando como pasajero a un médico con destino a Villa Hayes. De ahí, despegó hacia Puerto Pinasco para un vuelo de práctica sin pasajeros, distante unos 300 kilómetros al norte, sobre el Río Paraguay.

Era un vuelo relativamente sencillo, pues debía seguir el curso del río para llegar a destino, pero apenas levantó vuelo, se encontró con un gran banco de niebla y un fuerte viento en contra. Sin darse cuenta, se fue desviando lentamente de su ruta, alejándose del río. Cuando salió de la niebla, se encontraba completamente perdida, por lo que decidió aterrizar. El grave problema era que estaba volando sobre largas extensiones de monte tupido y no divisaba ningún claro para aterrizar. Berta estaba asustada y desorientada; Por unos instantes, cerró sus ojos y se encomendó a Dios. Ya más calmada, abrió los ojos y para su sorpresa, divisó una toldería de indios en un claro en el bosque, lo suficientemente grande para aterrizar. A pesar de no conocer la región, decidió aterrizar, ya que estaba casi sin combustible. El aterrizaje fue completamente normal, pero el aparato quedó empantanado en un pequeño esteral, sin sufrir ningún daño. Berta recordaba siempre que cuando se desabrochó los cinturones y salió del avión, se hundió en el barro hasta las rodillas. Se le acercó una mujer campesina, preguntándole si era hombre o mujer, a lo que Berta contestó que era mujer, pero la campesina no le creía, ya que Berta estaba vestida con el mameluco de vuelo. Tuvo que bajar el cierre del mameluco y mostrarle sus pechos para que finalmente se convenciera. Así la mujer campesina la invitó a pasar la noche en su rancho y recién al día siguiente, cuando llegó el marido de dicha mujer, pudo saber que se encontraba cerca de la ciudad de Pedro Juan Caballero. Luego se enteraría que tanto sus familiares como el personal del Aeroclub pensaron que le había ocurrido lo peor y habían organizado una búsqueda por aire y tierra. El marido de la campesina fue hasta la ciudad para telegrafiar a Asunción e informar que tanto Berta como su aeronave estaban en perfectas condiciones. El rescate no tardó en llegar; El Luciole fue sacado del barro, se le cargó combustible e inmediatamente retornaron a la capital. Este incidente no mermó el ánimo de Berta, quien continuó acumulando horas de vuelo.

Los exámenes teóricos y prácticos para optar por el brevet de piloto aviador civil fueron muy duros y los examinadores no tuvieron ningún tipo de contemplación con Berta, quien cumplió estoicamente con todos los requisitos para graduarse. A partir de entonces, realizó innumerables vuelos a varias localidades del interior del país dentro del Servicio Expreso del Aeroclub del Paraguay. Berta Servián recibió su brevet de Piloto Aviador Civil, Categoría “A” el 12 de Octubre de 1939 y el de Categoría “B” el 20 de Agosto de 1946. Su licencia del Aeroclub del Paraguay tenía el N° 13.

Entre 1942 y 1943, también realizó un curso de acrobacia aérea en la Aviación Militar, volando en Fairchild PT-19 (4), Vultee BT-13 (5) y N.A. AT-6C (6). El carácter siempre jovial de Berta hizo que cultivara muchas amistades, no solamente en Paraguay, sino también internacionalmente. Así durante muchísimos años mantuvo amistad con aviadoras de la talla de Carola Lorenzini, Anesia Machado y Ada Rogato. Lastimosamente, las actividades aéreas de los pilotos civiles se vieron seriamente limitadas en la segunda mitad de los años 40 debido a la influencia militar, por lo que muchos dejaron de volar, entre ellos Berta Servián.

En 1950, Berta emigró a Buenos Aires, y dado que era una eximia modista, fue contratada por la casa “Virtus”. En Argentina, conoció a un paraguayo, Esteban Flores, que luego fue su compañero de vida por más de 40 años. Vivieron muchos años en aquel país y aunque Berta se había alejado de la actividad aeronáutica, su corazón y su alma permanecían siempre “en el aire”. Se dedicó de pleno a su trabajo, a su hogar y a su marido, aunque desafortunadamente no llegó a tener hijos.

Retornó al Paraguay y en 1980, motivada por el deseo de volver a volar, visitó la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), entrevistándose con el entonces director Coronel DEM Blas Marín Cantero. Éste la envió a un chequeo médico general, del cual salió “apta para volar”. A los 66 años de edad, Berta recibió el permiso oficial para realizar vuelos de readaptación.

...”No puedo expresar en palabras la emoción que sentí al tomar los mandos del Cessna 150 (7) y surcar nuevamente los aires, después de casi 35 años; para mí fue como la aurora de un nuevo amanecer”... rememoraba doña Berta.

En 1986, Berta publicó un pequeño libro titulado “La Mujer Paraguaya en la Aviación, en la Técnica, en la Ciencia, en el Arte y el Apostolado”, donde relata con lujo de detalles sus experiencias y anécdotas en la aviación civil.

En 1995, su compañero de vida emprendió el vuelo eterno y Berta, que no pudo soportar la soledad, fue a vivir con algunos parientes. Ese mismo año, una sobrina de Berta, Rossana Servián, se graduó como Piloto Aviador Civil y en homenaje a su tía, la promoción de ese año de la Escuela de Pilotaje de Cessna la tuvo como madrina. Berta fue invitada a la ceremonia de graduación, donde se le rindió un emotivo homenaje y se le entregó una placa recordatoria.

Berta Servián acumuló unas 892 horas de vuelo, que quizás en el ámbito aeronáutico no signifiquen mucho, pero para una mujer a fines de los años 30 y principios de los 40, y en una sociedad tan conservadora, fue todo un récord. Esas 892 horas están distribuidas de la siguiente manera: 11,40 horas en doble comando, 60,20 horas en adaptación, 328, 20 horas en práctica de ruta, 72,20 horas en acrobacia y finalmente 420 horas en vuelos del servicio expreso de pasajeros, correo y carga.

Berta Servián viuda de Flores falleció en Asunción el 21 de Mayo de 1996 a los 81 años de edad. En 1997, en su homenaje, la promoción de pilotos aviadores civiles del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) llevó su nombre. En 1999, por Resolución N° 95/99 del Consejo Directivo de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC), se denominó Aeropuerto P.A.C. Berta Servián al aeródromo de la ciudad de Caazapá.


(*) Historiador Aeronáutico.
Trabajo de investigación histórica presentado en el 10° Congreso Internacional de Historia Aeronáutica y Espacial realizado en Río de Janeiro, Brasil en 2006.


Tipo de aeronaves mencionadas (#)
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(7)

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