sábado, 28 de enero de 2012

Contra todo pronóstico machista, una paraguaya pilota los Airbus de TAM

La comandante Leticia Ruiz, primera paraguaya en pilotar los gigantes aviones Airbus de TAM cuenta que el machismo paraguayo fue el que le ayudó a cumplir el sueño de despegar sus pies de la tierra y tocar las nubes dentro de una cabina. Su carrera como piloto tuvo muchos altibajos, pero pese a ello no se permite siquiera pensar en el fracaso. Su fortaleza: su esposo y sus dos hijos.
Bella, impecablemente maquillada y una amplia sonrisa denotan la sencillez de la comandante Leticia Ruiz. Fuente: Mabel Renhfeldt.

por Antonella Brignardello

Una mujer, paraguaya, madre, esposa y piloto, es el currículo de la comandante Leticia Liliana Ruíz Fonseca de 36 años quien relata que su afán por convertirse en piloto le llevó a enfrentar todo tipo de obstáculos.

Durante años fueron los hombres los que surcaron los cielos hasta que llegó ella, quien reconoce que en su profesión la gente está acostumbrada a ver a un hombre. Pese a ello, confiesa que volar es una pasión más que un trabajo, y es compartida por su familia.

Para ella la frase “Mujer al volante peligro constante” se convierte en un argumento más para superar los obstáculos propios del machismo. “Quien dice y se ríe de eso, es porque permite que exista el machismo incluso la propia mujer, porque la que da de mamar a un macho es una mujer”, expresa.

“Para mí no existen murallas, no existen límites, no se puede negar pero no es para detenerle a uno, sino para ingeniarse para pasar eso”, afirma al tiempo de recalcar que su filosofía de vida se basa en “fortalecerse en lo malo y edificarse en lo bueno. Quería ser piloto comercial porque no había ninguna. Dormía dos horas por día, estaba dando de mamar, mientras hacía mis horas de vuelo, también seguía siendo azafata”, relata.

Leticia vs. machismo

Leticia surca los cielos con total confianza y seguridad, ignorando el dicho machista 'Mujer al volante peligro constante'
Sin citar nombres y generalizando, Leticia comentó que recibió muchas cachetadas tanto de hombres como de mujeres por cada error y cada equivocación. “Hay barreras desde un principio y hasta hoy en día, no creas que son los hombres, a las mismas mujeres les choca y no sé si es por envidia, y creo que es por un tema cultural, nunca fue fácil”, afirma.

Ante la resistencia colectiva de concebir que una mujer también puede volar un avión, en especial si se trata de los gigantes Airbus, Leticia tuvo que aprender que el desafío era demostrar a diario su capacidad y buscar en cada momento la perfección. “Cuando uno entra en un campo masculino, las miradas están dirigidas a una y ese estrés más el hecho de ser pionera, hace que una busque la perfección día a día, es el pan nuestro de cada día en las personas como yo que estamos rompiendo una barrera”, reconoce.

Un príncipe y dos reyes
La Comandante en una imagen tomada en el 2006, junto a un Cessna.
La cultura machista nos lleva a imaginar que no existe un hombre capaz de soportar la idea de tener a una mujer como Leticia al lado, -sin generalizar- quien lejos de estar encerrada en la cocina y abocada a la casa y los hijos, compagina su vida familiar con su agenda de aviación.

Leticia reconoce que su esposo, Alberto Blanco (su príncipe azul) y sus hijos Valerie (10) y Alexander (13) son los que alimentan su espíritu de lucha. Recuerda que muchas veces su labor le llevó a abandonar su hogar en fechas importantes dejando atrás a su familia para cumplir la misión de llevar a destino a más de 200 personas.

“Hay que contener la emoción por esas 200 almas que están poniendo la seguridad de sus vidas en tus manos, y también por esos 300 ojitos, corazones que esperan que mamá o papá lleguen o algún tío o hijo llegue sano”, expresó. “Tengo la fuerza de mi mamá y el espíritu de mi padrastro” se describe.

“Mis pedestales son Dios, mis hijos y mi marido. Ese es mi contacto tierra cuando yo estoy en el aire” repite al tiempo de agradecer toda su vida.

La vida de Leticia es un libro abierto y digno de ser difundido por el gran carisma del que es dueña y el optimismo que destila. Su tenacidad, valentía, capacidad y perseverancia y su amor por la familia y Dios fueron claves para que hoy día podamos hablar de ella como ejemplo claro de que todo se puede sin importar el género.

La Comandante en su faceta de madre con sus dos hijos Valerie y Alexander.

Reseña

Leticia Liliana Ruíz Fonseca de 36 años, realizó su primer vuelo en el 93 con un Cessna 150 y terminó su entrenamiento con un Cessna 172. Un año después en el 94 comienza su carrera de azafata al tiempo de seguir con su carrera de piloto acumulando y comprando horas de vuelo.

En el 96 es cuando realiza un vuelo como copiloto en el avión Caravan. Dos años después consigue su licencia comercial y habilitación de IFR (Habilitación Instrumental). En el 2005 se convierte en la primera comandante en Paraguay de los vuelos de cabotaje a bordo del Caravan.

Con todos estos logros ya hizo historia pero su afán de llegar más lejos le favoreció en 2008 al revolucionar los vuelos al convertirse en la primera mujer piloto del Paraguay en tener licencia para Airbus, los gigantes del cielo.

Hoy día hace el recuento de 19 años de ser piloto, de los cuales 17 años fueron dedicados a la empresa TAM.

27 de Enero de 2012 19:00

Fuente: www.abc.com.py

1 comentario:

  1. Felicitaciones a la Cdte por su perseverancia!!!! Buenos vuelos para ella!

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