domingo, 27 de mayo de 2012

Vuelo propio

Nota de tapa. El 31 de mayo se festeja el Día Internacional del Auxiliar de Vuelo. Protagonistas de un oficio que sugiere la aventura sin fronteras, tienen la misión de brindar a los pasajeros seguridad y confort. Y detrás de sus sonrisas, mucho entrenamiento y rigurosa capacitación.
/ Carlos Schatebehk.

“Para mí es un privilegio gigante; jamás pensé que a mi edad iba a ser jefa de cabina. Me siento orgullosa de estar volando en una línea aérea de bandera nacional. Creo que estamos camino a ser una de las más prestigiosas de la región. Nos empeñamos en brindar el mejor servicio, porque queremos que los pasajeros extranjeros se den cuenta de que la cordialidad paraguaya es real. Queremos que los compatriotas, al subir al avión, sientan como que entran a su casa, a su tierra paraguaya, por eso les damos la bienvenida en guaraní, les ofrecemos chipitas y tereré”. María Belén Núñez, soltera, 19 años, estudia Administración de Empresas y Marketing en la Universidad Católica de Asunción, turno noche.

“Yo quiero ser piloto y opté por empezar a trabajar como auxiliar de vuelo para conocer todos los aspectos que hacen al fascinante mundo de la aviación. Me doy cuenta de que este trabajo es cambiante, porque ningún vuelo es igual, pero a la vez rutinario, porque tenemos un método de servicio que mantenemos con alto nivel de profesionalismo”. André Fardel, soltero, 21 años, toma clases de pilotaje.

“De chiquita siempre me gustó. Es una profesión muy interesante que te permite conocer varios lugares y todo tipo de gente. Pero tiene sus exigencias; nosotros estamos bien entrenados para garantizar la seguridad de los pasajeros y también atenderlos de la mejor manera, para que el vuelo les resulte un placer. Nos damos cuenta de que a la gente le encanta escuchar nuestras instrucciones en guaraní, a veces hasta nos aplauden. Se sienten muy identificados porque es nuestro idioma y cuando viajan connacionales que llevaban mucho tiempo en el exterior, y hacía rato no escuchaban palabras en guaraní, suelen emocionarse”. Belén Alfonso, soltera, 23 años, alumna de Marketing y Publicidad.

“Para mí es una tradición de familia; mi abuelo, Fernando Arrúa, fue ingeniero de vuelo y mi tío Néstor Arrúa también. Entonces me hice comisario de abordo, pero mi meta es llegar a ser piloto. Me gusta volar, es una pasión; hay que probar para saber lo que se siente. En las alturas, nuestra misión es hacer que el viaje sea placentero, pero, por sobre todo, estamos entrenados para actuar ante cualquier situación de emergencia”. Fernando Arrúa, soltero, 24 años, en etapa de formación para piloto de avión.

Pensamientos, vivencias, sueños e historias de vida hay detrás de cada uno de estos jóvenes paraguayos que hoy ejercen el oficio de auxiliares de vuelo. Integran el plantel de 19 tripulantes de cabina (seis varones y trece mujeres) de la nueva línea aérea nacional, Sol del Paraguay. Y son protagonistas en un mundo que para la mayoría de los mortales sugiere la aventura sin límites. Sin embargo, subir al avión y volar representa para ellos haber superado una serie de exigencias. La buena presencia y el manejo de idiomas, indispensables, son requisitos básicos que se complementan con la aptitud para ejercer este oficio, no exento de riesgos y sacrificios. Todos pasan por un chequeo médico completo: electrocardiograma, encefalograma, panorámica dental.

Además, deben aprobar pruebas físicas y cursos de primeros auxilios, supervivencia en condiciones extremas y atención al pasajero. Y, por sobre todo, superar con eficiencia los simulacros de evacuación de emergencia del avión, porque la seguridad del pasajero es la máxima fundamental.

“La función más importante que tienen es la seguridad durante el vuelo”, reafirma Gianina Krauer de Benítez, jefa de Tripulantes de Cabina.

Su experiencia de trece años en la desaparecida Líneas Aéreas Paraguayas (LAP), que incluye atención a pasajeros vip como el papa Juan Pablo II, el cantante español Julio Iglesias, el rey Juan Carlos I de España y su esposa la reina Sofía, y otras personalidades, hace que hoy sea hábil formadora de la nueva generación de azafatas y comisarios de abordo. Y es lo que le gusta, porque es la forma que tiene de proyectarse al futuro.

“Tenemos cursos de cinco semanas, que incluyen todas las asignaturas necesarias para volar en un avión, y existen materias como Meteorología, Aerodinámica y otras referentes al vuelo que los postulantes deben conocer indefectiblemente. Después, cultura general, idiomas y, claro, se nutren de nuestras experiencias de modo a que no sean sorprendidos en algunas situaciones que se les pudiera presentar durante un vuelo”, avisa Julio César Cáceres, instructor de Tripulantes de Cabina.

Sus conocimientos de 23 años de idas y vueltas por el mundo, cuando en función de comisario de abordo de LAP alternaba rutas como Bruselas, Madrid, Dakar, Miami, Santiago de Chile, Buenos Aires o Montevideo, le permiten potenciar las aptitudes de las chicas y muchachos que ahora toman la posta. Y si hay algo que Julio nunca olvida entre sus tantas anécdotas es el viaje que realizó desde Guatemala al Paraguay con el exdictador nicaragüense Anastasio Somoza a bordo de un vuelo fletado.

Hoy, más que nunca, los nuevos auxiliares de vuelo de Sol del Paraguay, apoyados en las enseñanzas de Gianina y Julio, asumen el desafío de ir creciendo en la profesión, porque se dan cuenta de que están ante inmejorables condiciones. Y, por primera vez, este 31 de mayo van a celebrar el Día Internacional de Tripulantes de Cabina de Pasajeros. Una buena ocasión para conocer que la conmemoración que les une se fijó en recordación del día del fallecimiento de Ellen Church, considerada la pionera de las azafatas.

Según la historia, fue la línea aérea de Holanda, KLM, la primera en contar con tripulantes de cabina. Estos eran todos de sexo masculino y fueron contratados en 1919 con el propósito principal de relevar al copiloto, que hasta entonces tenía la responsabilidad adicional de atender a los pasajeros: servir café, bebidas y comidas.

Al crecer el transporte de pasajeros y correspondencias tan rápidamente, aumentaron los vuelos. Fue en 1930 que Steve Stimpson, director de tráfico de Boeing Airtransport en San Francisco (Estados Unidos), consideró la idea de contratar personal extra para cubrir funciones como auxiliar de vuelo, atendiendo a los pasajeros, dándole seguridad y confort. Con el propósito visitó a una enfermera llamada Ellen Church, quien estaba muy interesada por la aviación. Las muchas dificultades que había para que una mujer sea piloto hizo que Ellen sugiriera al señor Stimpson la posibilidad de contratar una enfermera como tripulante adicional para prestar servicio auxiliar a los personas. Y fue Ellen Church quien creó las primeras reglas y condiciones de la nueva actividad. Una verdadera precursora en el oficio, que ahora ocupa a miles de personas en el mundo.

En los tiempos modernos, las azafatas y comisarios de abordo deben estar aptos para ejercer sus funciones a 12.000 m de altura y a una velocidad de 800 a 1000 km/h. Es por eso que su formación exige rigurosa capacitación y permanentes cursos de refresco, de modo a estar siempre actualizados. Es decir, la profesión que eligieron como herramienta de vida no es tan sencilla como aparenta. Eso sí, está libre de fronteras y llena vivencias que enriquecen el contacto con personas de diferentes culturas.

CON ACENTO GUARANÍ

Los requisitos para ocupar el puesto de auxiliar de vuelo en la compañía Sol del Paraguay incluyen buena presencia, manejo de idiomas (español, inglés, portugués y guaraní). Hay exigencias de estaturas mínimas y máximas: para las chicas, entre 1,60 m y 1,80 m. Los varones deben medir entre 1,70 m y 1,85 m. Todos los que integran el staff son de nacionalidad paraguaya y en edades entre los 18 y 26 años.

En lo alto

La nueva línea aérea Sol del Paraguay inició sus operaciones el 14 de noviembre de 2011. Cuenta con tres aviones Fokker 100, bautizados con los nombres Lago de Ypacaraí, Héroes del Chaco e Itapúa Poty. Ahora solo vuela a Buenos Aires, en dos frecuencias diarias, desde el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi: 7:00 y 18:05. Los lunes y viernes, aterriza en Ciudad del Este. Roberto Poletti, gerente de Marketing, anuncia que tienen como fecha tentativa el 1 de julio para inaugurar la ruta Asunción-Sâo Paulo. “Queremos cerrar el año volando a Montevideo (Uruguay) y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Y nuestro gran desafío es retomar los vuelos directos Asunción-Miami”.


# Máscaras de oxígeno. María Belén Núñez, jefa de cabina, enseña los rutinarios mecanismos de seguridad a los pasajeros. / Carlos Schatebehk. # Máscaras de oxígeno. María Belén Núñez, jefa de cabina, enseña los rutinarios mecanismos de seguridad a los pasajeros. / Carlos Schatebehk.
# Máscaras de oxígeno. María Belén Núñez, jefa de cabina, enseña los rutinarios mecanismos de seguridad a los pasajeros. / Carlos Schatebehk. # Amabilidad. Belén Alfonso señala que los auxiliares de vuelo asumen con alegría la tarea, desde el momento de dar la bienvenida a bordo a los pasajeros, con una amistosa sonrisa. / Carlos Schatebehk.
# Buena onda. Por un momento, los auxiliares de vuelo ocuparon los asientos del Fokker 100 de Sol del Paraguay para la sesión fotográfica. / Carlos Schatebehk. # Permanente capacitación. André Fardel entiende que, más allá de servir la comida o indicar las medidas seguridad, los auxiliares de vuelo, requieren de frecuentes actualizaciones para acompañar los avances tecnológicos de hoy. / Carlos Schatebehk.
# Permanente capacitación. André Fardel entiende que, más allá de servir la comida o indicar las medidas seguridad, los auxiliares de vuelo, requieren de frecuentes actualizaciones para acompañar los avances tecnológicos de hoy. / Carlos Schatebehk. # Abrocharse los cinturones. Fernando Arrúa asume que el oficio les exige estar siempre sonrientes y dispuestos a ayudar a los pasajeros, con quienes deben mantener una relación de respeto y cordialidad. / Carlos Schatebehk.
# Abrocharse los cinturones. Fernando Arrúa asume que el oficio les exige estar siempre sonrientes y dispuestos a ayudar a los pasajeros, con quienes deben mantener una relación de respeto y cordialidad. / Carlos Schatebehk. # La voz de la experiencia. Gianina Krauer de Benítez y Julio César Cáceres, instructores de la nueva generación paraguaya de azafatas y comisarios de abordo. Han ejercido la profesión durante años en la desaparecida Líneas Aéreas Paraguayas (LAP). / Carlos Schatebehk.

27 de Mayo de 2012

Fuente: www.abc.com.py

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