jueves, 6 de diciembre de 2012

Una mecánica con altura

LIZZA ROBLES

Por Marisol Palacios, ABC Color.

Lizza Robles (23), suboficial ayudante de la Policía, hizo historia al convertirse este año en la primera mujer mecánica de helicópteros egresada de la Escuela de Pilotos y Mecánicos de la Agrupación Aérea de la Policía Nacional.

Cada mecánico tiene un helicóptero a su cargo; el de Lizza Robles es el A-11. / Guido Carvallo, ABC Color.

Cuando Lizza Verónica Robles González se incorporó a la Policía Urbana, ni remotamente pensó que su vida profesional tomaría un vuelco tan inesperado. Si bien desde pequeña se sintió atraída por la reparación de vehículos, ya que siempre era la “ayudante” de su padre, Lucio Robles, cuando este “arreglaba” su camión, jamás se imaginó que algún día se convertiría en mecánica… de helicópteros. “Aunque papá no era mecánico, lo reparaba y yo lo asistía con las herramientas. Me encantaba hacer eso; entonces me di cuenta de que esa era mi vocación”, revela.

Lizza ingresó a la Policía Urbana, pero en la institución tienen un trabajo que requiere de mucho tiempo y no podía seguir ninguna carrera, por lo que para estudiar mecánica precisaba trasladarse de unidad. Entonces, se dio el batacazo; tuvo la oportunidad de unir sus dos pasiones: la de policía con la mecánica cuando llegó una invitación para seguir los cursos de mecánico de helicópteros y el de tripulante de vuelo. “Se presentaron muchos postulantes, todos hombres. Para realizar el curso, debíamos superar una prueba de ingreso, y la verdad que me maté estudiando, porque los hombres de por sí conocen de mecánica y yo, estaba en desventaja. Entonces, me esforcé mucho e ingresé”, refiere.

Robles alienta a las mujeres que deseen seguir esta carrera a que se animen y lo hagan. / Guido Carvallo, ABC Color.

La joven, además de ser la única mujer que se presentó, ingresó en primer lugar. “Me enteré mucho después, lo cual me hizo muy feliz, porque comprendí que valió la pena el esfuerzo”, confiesa.

Con esto, se le presentaba la ocasión de actualizarse y realizar estudios intensivos referentes a mecánica de helicópteros, y con ello, además de trabajar, iba a estar aprendiendo constantemente. Ambos cursos se estudian en la Escuela de Pilotos y Mecánicos de la Agrupación Aérea de la Policía Nacional, ubicada en Remansito, camino a Villa Hayes, que está en funcionamiento desde 2009, y donde Lizza Robles presta servicios y estudia actualmente.

Su decisión no sorprendió para nada a sus padres (Lucio y Juliana), aunque sí que eligiera trabajar con helicópteros. “Si bien dijeron que por fin se realizó lo que tanto quería, esto ya rebasaba sus expectativas, porque imaginaban que era una carrera exclusiva de varones”, comenta.

Uno de los helicópteros Robinson de la Policía Nacional. / Guido Carvallo, ABC Color.

El curso, en un principio, no resultó nada fácil. “Cuesta, pero tampoco es imposible. Es cuestión de mucho empeño. Estoy convencida de que para lograr algo en la vida, hay que tener fuerza de voluntad y disciplina. Es lo que me impongo, porque cada día se aprende algo y, en el tema de aeronáutica, lleva muchos años obtener experiencia”, asevera.

Según la suboficial, lo que más difícil le resultó al principio fue lidiar con la competencia de los varones. “Es un inconveniente que a toda mujer se le va a presentar cuando desee realizar alguna actividad típica de hombres. Particularmente, en este caso en que la diferencia entre el hombre y la mujer es la fuerza y la rapidez, y yo me estaba iniciando; entonces era más lenta y eso era motivo de risas. Pero eso, lejos de acobardarme, me dio más fuerzas para seguir y decir: ‘Yo puedo’, y darme cuenta de que esto es lo que realmente me gusta. Ahora me tratan como a uno más del grupo; hay mucha camaradería”, manifiesta.

Robles dice que para ser mecánico profesional de helicópteros se requiere de un estudio de 10 años. “Cinco años de ayudante de mecánico, los cuales implican netamente práctica. Ahora terminé el curso básico en técnico de mantenimiento de helicópteros y el de tripulante de vuelo, porque tanto el mecánico como el tripulante de vuelo deben acompañar al piloto en cada viaje, porque este maneja la máquina, pero no los inconvenientes técnicos que podrían surgir eventualmente en el vuelo”, expresa.

Lizza como ayudante de vuelo del piloto Of. 1º Oscar Irala. / Guido Carvallo, ABC Color.

Respecto a su profesión, confiesa que aunque aprendió bastante, todavía está en lo básico y aspira a más. “Necesitamos más apoyo de las autoridades correspondientes para conseguir becas de cursos de especialización en el extranjero; sé que es difícil, pero no imposible. Así como muchas mujeres llegan al poder, a mí me gustaría acceder a un lugar donde mucha gente piensa que no es posible”, reflexiona.

La suboficial no puede ocultar su satisfacción de ser la primera mujer mecánica de helicópteros en la historia de nuestro país. “Me siento muy feliz y estoy muy agradecida con la institución policial por haberme dado la oportunidad y la confianza, porque los cupos para estos cursos generalmente son para los hombres, por eso es que estoy muy contenta de haber alcanzado mi objetivo. Esto recién comienza; todavía no llegué a mi meta. La mecánica es como cuando el helicóptero va a despegar y tiene que ascender. Y creo que lo mismo ocurre con el ser humano: necesita despegar desde lo más bajo para poder elevarse y volar”, añade.

Con el Crio. Ppal. Roque Fleitas y el Of. 1º Oscar Irala. / Guido Carvallo, ABC Color.

La profesional alienta a las mujeres que deseen seguir esta carrera, y todavía no se animan, a que lo hagan. “Siempre habrá obstáculos. Pero nada en esta vida es fácil. Comenzar es difícil, pero para Dios nada es imposible; tienen que sentirse seguras y decir: ‘Yo quiero y puedo’. El querer hace la diferencia”, concluye.

Entre la catequesis y el vóley

A pesar de su profesión, Lizza lleva una vida normal como cualquier joven de su edad. “Vivo con mis padres en Lambaré. Soy la menor de tres hermanos, de los cuales el mayor también es policía. Nos llevamos todos muy bien”, sostiene. Ella comenta que sus padres siempre le inculcaron colaborar con la Iglesia. “Siempre me gustó el ambiente, por lo que me preparé para la catequesis. Hasta ahora soy catequista y tengo mi grupo cristiano, denominado Cáliz, en la iglesia Virgen de los Milagros Caacupemí de Ysaty. La joven revela que el único hobby que tiene es el vóley. “Acá también practico, principalmente para mantener mi peso”, dice.

Lizza, la novia

La joven suboficial, nacida el 22 de noviembre de 1989, pertenece a la cuarta promoción de la Policía Urbana, de la cual egresó en 2009. Está de novia hace ocho meses con Marcelo Vergara y entre sus planes, obviamente, está casarse algún día como toda pareja que se ama. “Nos llevamos demasiado bien; si bien él no es policía, me apoya bastante en mi carrera; es una persona muy comprensiva y abierta, incluso le gusta la carrera y ojalá algún día se decida e ingrese”, cuenta.

mpalacios@abc.com.py

02 de Diciembre de 2012

Fuente: www.abc.com.py

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