sábado, 27 de abril de 2013

Deshonra para un héroe: Silvio Pettirossi

Foto: Alberto González

Lo previsible se cumple, casi siempre. El hecho de que supiéramos que el Silvio Pettirossi está entre los peores aeropuertos del continente no es ninguna novedad. Varias organizaciones y publicaciones especializadas enumeran cada año los mejores y los peores aeropuertos latinoamericanos.

Lo hacen teniendo en cuenta variables tales como accesibilidad, facilidades para conexión de vuelos, relación aduana-equipaje y otros elementos tales como medios de transporte hacia y desde la terminal, disponibilidad, calidad y precio de los estacionamientos, carritos portaequipajes etc.

Finalmente, en servicios vinculados a la espera de pasajeros se valora la amabilidad del personal del aeropuerto, calidad y precio de restaurantes, bares y cafeterías, disponibilidad de bancos, cajeros u oficinas de cambio, calidad y precio de las tiendas, disponibilidad y limpieza de sanitarios, comodidad en zona de espera y puertas de embarque.

Hay que reconocer que en algunos de los ítems señalados –unos pocos se ha hecho un esfuerzo considerable para mejorar las cosas. Pero hasta allí han llegado. Para decirlo cruda y simplemente, no les ha dado para más. Y es que el tema es muy sencillo, si así quisiéramos verlo: la operatoria aeroportuaria es para expertos, no para gente que sólo pone buena voluntad y años de experiencia en una modalidad del siglo pasado.

Las grandes ciudades latinoamericanas que tienen los mejores aeropuertos han concesionado su construcción y operación: Santiago de Chile a Terminal Aéreo Santiago SA, Ciudad de Panamá a Aeropuerto Internacional de Tocumen SA, Lima Jorge Chavez (elegido como el mejor aeropuerto en 2012 por dos calificadoras internacionales) a Lima Airport Partners (LAP) un consorcio germano-estadounidense.

Sólo unos pocos destinos siguen siendo gestionados por el Estado, entre ellos, el nuestro. El resultado está a la vista: no figuramos en ninguna parte.

El Estado paraguayo tiene que adjudicar lo antes posible tres aeropuertos: Luque, Ciudad del Este y Mariscal Estigarribia. Es una de esas materias que mientras no sea aprobada va a seguir mandando al fondo de la tabla al país en cuanto a conectividad y accesibilidad internacional.

Un experto en infraestructura y logística, de conferencias por aquí hace algunos días, dejó la idea de que en el Paraguay, logísticamente hablando, está todo por hacerse. Entonces, el nuevo gobierno que venga tendrá que cargar con la mochila pesadísima que le han dejado todos los gobiernos anteriores, con excepción del de Federico Franco que no podría haber remediado lo que en cuatro años no supo –o no pudo- encarar su antecesor. Y es hora de quebrarle el espinazo a la componenda Estado- sindicatos que se ha apoderado del aeropuerto de Luque como un botín propio.


Fuente: 5días

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