sábado, 13 de abril de 2013

En alas de un sueño

MAGALÍ MOLINAS

Es la primera piloto privada más joven del país. El año pasado, con 16 años, se recibió en la escuela de aviación al completar las 40 horas de vuelo. Muy suave en sus maneras, pero firme en sus estudios y metas, apunta a convertirse en piloto comercial.

/ Guido Carvallo, ABC Color

Por Lourdes Peralta, ABC Color.

El gerente de Licencias al Personal (PEL) de la Dinac, Rubén Galeano, certifica que Magalí es la piloto más joven en la historia de la aeronáutica civil del Paraguay. "Es la primera y la única", agrega. De pequeña, desde el techo de su casa en Limpio, miraba los aviones surcar el cielo. Magalí no heredó el gusto aéreo de nadie; según parece, nació para volar. En diciembre pasado, recibió su título de piloto privada en Aero Centro, es decir, está habilitada para ser copiloto y ganar experiencia. Contentísima accedió a esta entrevista para hablar de lo que ella bien sabe y la apasiona. Magui, la mayor de cuatro hermanos, con persuasión y constancia supo ir abriéndose camino para lograr que sus padres, Isidoro y Elizabeth, accedieran a lo que ella había decidido. “Soñaba con entrar al mundo de la aviación; de niña mis dibujitos animados preferidos eran aquellos en los que salían aviones, también películas y series; hasta ahora no me pierdo Mayday- Catástrofes aéreas”, asegura. Sin presunción, se siente un poco diferente a los demás jóvenes de su edad. “Creo que elegí algo que a la mayoría no le interesa como carrera”. La joven complementa sus estudios de piloto con inglés y finaliza este año el bachillerato, como mejor alumna, en el Colegio Sakura.

¿Es verdad que renunciaste a tu fiesta de 15 años por la aviación? Sí. Mis papás me habían dicho que tenían un dinero para mí y que decidiera si quería la fiesta de 15 o para la universidad. Yo ya tenía en mente lo de la aviación, pero me callé porque no les iba a gustar. Dejé que se guardara el dinero en la cooperativa. Después de cumplir los 15, le dije a mi papá que quería ser piloto.

¿Ya tenías todo averiguado? Cuando tenía 14 años, después de la clase de natación fui, a escondidas, acompañada por mi hermana, a preguntar sobre los cursos en una escuela de aviación. Me miraron medio raro, eran todos varones, aunque había algunas mujeres estudiando.

Finalmente lo conseguiste. Mi papá lo había dejado en stand by, me decía que era muy chica, al final me apoyó; mi mamá no quería saber nada, pero ahora está contenta. Me anoté poco antes de cumplir los 16, con permiso del menor.

Es una profesión cara. Sí, además no se puede ejercer sin pasión como ocurre con otras profesiones.

/ Guido Carvallo, ABC Color

¿Qué materias diste? Aerodinámica, Motores, Fraseología, Teoría de Vuelo, Meteorología, y Peso, Carga y Balanceo. Me encantaron todas, principalmente Meteorología y Motores. Me iba después del colegio, de 18:00 a 20:00.

Soñabas con pasar de la teoría a la práctica. Volar era y es un sueño. La primera vez que me subí a un avión, ¡no quise bajarme más!

Recordanos ese vuelo. Empecé las clases en febrero y volé en mayo. Ese día me dijeron que fuera temprano. Hicimos un vuelo corto, sobrevolamos Ypacaraí en un Cessna 152, que es un avión para dos personas. Yo estaba tan en las nubes que el piloto se reía de mí. Al final, mis papás me grabaron en el primer vuelo, y también se emocionaron.

¿Qué sentiste? “Esto es lo que quiero ser”.

¿De qué sirve ser piloto tan joven? Yo puedo ser copiloto, algo que no se paga todavía, pero estás habilitado para ganar experiencia.

¿Significa que si al piloto le pasa algo, vos quedás al volante? Exactamente. Muchas veces, cuando vienen los pasajeros, que son empresarios, ganaderos o políticos, me miran y me preguntan la edad. Yo dudo en decirles, por ahí no quieren volar.

Según tu currículum, ya hiciste hasta acrobacias. Sí, un poco, con supervisión, giré por completo el avión en el aire.

Magalí cumplió esta semana 17 años y espera ganar bastante experiencia como copiloto, actividad para la cual está habilitada por su edad. / Guido Carvallo, ABC Color.

¿Cómo te movés en un ambiente masculino y de adultos? Muy bien, los señores siempre me trataron con mucho respeto. Mi papá también me enseña a saludar pasando la mano firme y marcando distancia.

¿Qué características te distinguen como piloto? Mi instructor decía que algunos, cuando van a volar, se ponen tensos. A mí me dijo: “Sos tranquila, tenés pasta”.

¿Cómo analizaste el accidente de Lino Oviedo? Un vuelo en helicóptero de noche y con tormenta es muerte segura. Fue una cuestión de mando; el piloto era militar y obedeció las órdenes de su superior. Mi papá es jubilado militar y aun hoy considera y respeta a su mayor.

Independientemente de ese caso, muchos temen subirse a un avión. Yo investigué en Internet; el avión es uno de los medios más seguros para viajar.

Valiente para volar, ¿cuál es tu miedo? Que las cosas no salgan como yo quiero.

¿Si no fueras piloto, serías azafata? No. Hubiera seguido Ingeniería Aeronáutica.

¿Qué frase “de aire” te representa mejor? “¿Por qué caminar si podés volar?”.

¿Influye el presentimiento antes de un vuelo? Algunas veces pienso que sí. Pero suelo captar diálogos entre los pilotos que dicen que el piloto no solo debe guiarse por sus percepciones sino por su base de estudios. Uno tiene que estar tranquilo y proceder como tiene que ser.

Hoy tu sueño es financiado por tus padres, ¿vas a vivir del pilotaje? Recién empecé, tengo que estudiar hasta ser piloto comercial. Soy piloto privada, luego viene piloto de instrumentos (para volar de noche) y después piloto bimotor, es decir, de aviones grandes. Si tenés recursos y edad, son cursos rápidos. Yo puedo continuar cuando cumpla los 18, hasta entonces soy copiloto. Y sí, pienso que voy a vivir de esto porque la demanda crece.

/ Guido Carvallo, ABC Color

Vamos llegando a destino, ¿me olvido de preguntarte algo? No te conté cuándo volé sola. Fue en junio de 2012, tenía 16 horas de vuelo. El piloto me dijo: “Te vas a ir sola”, pero al final ese vuelo se suspendió. A la siguiente clase, se subió conmigo y volamos; yo me quedé triste porque moría por volar sola, pero no se lo comenté. Cuando aterrizamos, él se baja del avión y antes de cerrar la puerta se despide y me dice: “Volá y que Dios te acompañe”.

Factor sorpresa, cuando te supo preparada. Me dio el circuito de una vuelta completa al aeropuerto, pero en un momento me despadroniza y me pide que desvíe hacia otro lugar porque viene una aerolínea; mientras lo hago, me ordena que retome y aterrice porque la aerolínea está lejos todavía. Cuando me bajé, el instructor me felicitó; para mí fue lo máximo.

¿Nunca pensaste en tomar un avión sin permiso y escaparte a la inmensidad? (Ríe) Ese es el sueño de todo piloto que quiere volar y no puede por falta de recursos, pero es imposible, te sacarían la licencia de por vida.

Como dicta la costumbre, una vez que recibió su título, Magalí fue bautizada por sus compañeros: fue bañada de punta a punta con aceite de motor en un día frío de invierno. Para ella no hay obstáculo insalvable cuando de volar se trata.

Perfil al vuelo

A Magui no le gusta hablar de maquillaje ni ropa y sí de los motores, por eso con los varones tiene más temas de conversación. “Si a las personas no les gusta hablar de aviones o motores, entonces no hablo de nada”, confiesa. Como mujer no se siente más que sus colegas varones, aunque admite ser “medio feminista”, en pos de que la sociedad logre superar prejuicios y aceptar a las mujeres en profesiones tradicionalmente masculinas. “Tengo buenos referentes de mujeres en la aviación: Leticia Ortiz, comandante de TAM y también Belinda Sartori, piloto aviadora. Y en mi vida, mi mamá, que es muy exigente y muy dulce; lo único que me exige es que antes de volar me encomiende a Dios o no vuele. Y así lo hago”. Algún día el sueño apunta a perfeccionarse en EE. UU., Francia o Brasil.

lperalta@abc.com.py

06 de Abril de 2013

Fuente: www.abc.com.py

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