sábado, 25 de mayo de 2013

La tensión y la ansiedad cedieron solo cuando la aeronave pisó tierra

“CORRIMOS AL BAÑO PARA VER A TRAVÉS DEL BALANCÍN SI EL AVIÓN PAPAL ATERRIZÓ”

Por Aníbal Modesto Velázquez

Momentos de tensión y nerviosismo pasaron los controladores del tráfico aéreo aquel 16 de mayo, día en que arribó al Paraguay hace 25 años el papa Juan Pablo II, bajo una intensa lluvia. Por la inclemencia del tiempo se estuvo a punto de desviar el vuelo hacia Resistencia, Argentina; pero como si ocurriera un milagro, hubo una mínima visibilidad que aprovechó el piloto peruano para hacer pisar su aeronave en tierra paraguaya. Uno de los controladores, Nelson García, comenta cómo guiaron el avión papal.

Uno de los técnicos manipula un antiguo aparato que tenía el aeropuerto Silvio Pettirossi y que se utilizó en aquella ocasión para que el avión aterrizara sin problemas. / ABC Color

Detrás de la visita del Papa a nuestra país, también trabajaron otras personas que aportaron su capacidad profesional para que Juan Pablo II pisara nuestra tierra, sin ningún problema, aquel 16 de mayo de 1988.

Esta es la historia de Nelson García, un funcionario del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, que en el día en que arribó Juan Pablo II estaba al mando del Centro de Control de Área y Oficina de Aproximación, lo que antes se conocía como Sala Radar.

El funcionario recordó que aquel 16 de mayo, día en que iba a arribar Juan Pablo II, acudió a su puesto de trabajo y su mayor preocupación fue la condición climática que se iba a tener en el día. “El pronóstico era terrible. Una vez en mi puesto, nos mostraron el pronóstico y no se presagiaba ninguna mejoría durante todo el día. A cada rato el sistema de comunicación sacaba impresos los “speci”, que son boletines especiales cuando las condiciones meteorológicas precisan ser informadas por cambios significativos”, relató.

No a la improvisación

Luego del briefing faltaba algo: quién estaría en cada posición de control y quién estaría como asistente en el momento en que descendía nada menos que el Papa. No designaron ese día a estudiantes de control de tránsito ni nuevos controladores. “Estábamos los titulares, es decir los que teníamos las habilitaciones de una o ambas posiciones de radar. Yo tenía las dos, así que podría ser elegido controlador de aproximación, que era el trabajo más delicado por el reducido espacio aéreo, por las condiciones meteorológicas y porque finalmente esa persona podría autorizar el aterrizaje o solicitar que desvíe a su destino de alternativa. Normalmente, es la Torre de Control la que autoriza despegues y aterrizajes, pero en condiciones adversas de tiempo, el Control de Aproximación puede hacerlo, ya que el piloto debe hacer una aproximación por instrumentos, y estamos hablando de tecnología de hace 25 años”, relató.

Añadió que la última palabra sería del supervisor, y su decisión era inapelable, ninguna autoridad superior podría modificar una orden dentro de su guardia. En eso se escuchó: “Nelson, Control de área”; también: “fulano y fulano, acá y allá, yo me hago cargo de Aproximación”.

Guiar la aeronave

La tarea ahora consistía en controlar y guiar a la aeronave desde la frontera con Bolivia hasta un área próxima al aeropuerto internacional de Paraguay y ahí transferir las comunicaciones a la Oficina de Aproximación y esta a la Torre de Control, si las condiciones no mejoraban.

“Quería fervientemente pedir en vuelo, a través del piloto, una bendición para todos los controladores de tránsito aéreo, pues somos parte de la aeronáutica indispensable, pero invisibles. Las normas no me permitían eso, pero lo ansiaba y pensaba hacerlo”, recordó.

Inicialmente, estaba previsto que aeronaves de la Fuerza Aérea paraguaya escoltasen al avión papal, que era una aeronave de la Fuerza Aérea peruana, pero se dejó sin efecto por la inclemencia, porque en todo el territorio del país llovía intensamente.

Nerviosismo

“Había muchísimo nerviosismo en la sala por parte de varias autoridades, preocupadas por el tiempo. Imagínense miles de personas esperando al Papa y la decisión del Control de Tránsito Aéreo podría postergar esa espera si se decidía que continúe a su alternativa que creo era Resistencia, Argentina. Nadie podría modificar esa decisión”, sostuvo.

En eso el Control de la Paz (Bolivia) transfiere la aeronave a Paraguay, y “pedí al Señor que me ilumine”.

No había mejoría

Las condiciones climáticas desmejoraban y la ansiedad se apoderaba de la sala. “Me llamó la aeronave. Me tocaba ahora transferir el vuelo y recuerdo que al final agregué “bienvenido”, sabiendo que el piloto debería ser de los mejores para poder aterrizar en esas condiciones de diluvio”.

La atención pasó al Controlador de Aproximación, todos sabían que él tendría la última palabra, nadie aterriza si un controlador desaconseja. No mejoraba el tiempo y solo faltaban unos 8 minutos para el descenso.

Se escuchó que la torre de control no tenía visibilidad “y pasaba la responsabilidad de autorizar el aterrizaje a nuestro control. Fueron segundos. Miramos todos al colega y él concentrado en la pantalla Radar evaluando la situación, hasta que finalmente dice: Fuerza Aérea Peruana XXX, su aterrizaje está autorizado, pista libre, notifique pista a la vista y en tierra llame a Torre de Frecuencia. Ya estaba la decisión tomada y solo faltaba que el piloto viese la pista y el Papa estaría en Paraguay y no en Argentina”.

Pista a la vista

Se sucedieron segundos de tensión y luego la visibilidad parecía aumentar como para que el piloto viera la pista. Este respondió: “Pista a la vista”. Y uno de los que estaban en la sala gritó “¡bien carajo!” “Termina el controlador de confirmar la autorización del aterrizaje, y todos corrimos al baño que tenía un balancín, desde donde se divisaba la pista, para ver si el avión aterrizó. ¡Cuatro ñatos con tantos años de experiencia queriendo ver un avión! Apenas lo vimos, la lluvia casi no nos daba visibilidad. Salimos del baño y todos nos preguntábamos: ¿Y este cómo aterrizó?”, relató muy emocionado.

García se quedó algo frustrado por no haber pedido la bendición del Santo Papa, pero no hubo momento para distraer la atención de una tripulación con tanta carga de estrés por el pasajero y los factores que estaban presentes en el vuelo.

Esa guardia terminó a las 18:00. “Llegué a casa por el tránsito de vehículos y por la gente a eso de las 21:00, viendo una muchedumbre que salía empapada y embarrada, pero felices de la misa. “De repente, tratando de ver algo a través del parabrisas del auto, pensé que quizás la bendición era lo que estaba viendo, lo que significaba para este país y me dije ‘hice mi trabajo y acá está el resultado’”, comentó.

Esa tarde, el aeropuerto se declaró “bajo mínimos”, ya no había posibilidad de otros vuelos. “Solo el Señor pudo haber abierto el camino a la pista por unos instantes. No pierdo la esperanza de que el Papa Francisco venga a nuestra tierra, y una vez más, un contralor de tránsito aéreo cuide su vuelo”, dijo.

18 de Mayo de 2013

Fuente: www.abc.com.py


Aporte extra:

Al fondo el avión que no es mencionado en la nota pero que para nosotros es importante recordarlo, un Boeing 747-243B de Alitalia. Este avión permaneció en Alitalia hasta el 2002 fue entregado el 28-02-1983, fue desguazado en febrero del 2007 en GYR (Phoenix Goodyear Airport).

Alitalia B747-243B con matrícula I-DEMS (cn 22969/575) "Monte Argentario" en SGAS (Mayo de 1988).

1 comentario:

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